Ventaja de tener una alfombra en la habitación de niños

 

Si bien las alfombras son un producto que está en claro desuso en el ámbito del hogar, cada invierno aparece el debate en muchas familias con niños si merece la pena o no poner una en la habitación de los peques.

Como tantas otras cuestiones, es difícil posicionarse claramente de un lado o del otro porque ambas opciones cuentan con argumentos a favor o en contra. En estos casos, la mejor decisión es la que se toma una vez se conocen los pros y los contras, se valoran, y se dan prioridad a unos sobre otros en base a vuestros gustos y las características de vuestra casa -fría o calurosa, grande o pequeña, etcétera-.

Ventajas

Las ventajas de poner alfombra en la habitación de los niños en invierno son diversas, aunque la más destacable es la calidez que ofrecen a la estancia. Son tan gustosas de pisar, que apetece pasarse un buen rato descalzo sobre ellas. Esto es especialmente importante si los niños suelen jugar en esa habitación, porque podrán estar más protegidos del frío que si están sobre el suelo.

Además, la alfombra es una capa involuntaria de insonorización. No es su objetivo original, pero ayuda a amortiguar los ruidos, que son muchos en casas con niños. Y de igual forma que limita las molestias a los vecinos de abajo, también hace lo propio con las agresiones al suelo, que si tienes peques ya habrás comprobado que no son moco de pavo. Los picotazos en el parqué son una consecuencia irremediable de tener hijos y las alfombras son una “herramienta” ideal para evitarlas en aquellas habitaciones donde podáis colocarlas.

 

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